Demasiado guapo y demasiado rico para triunfar

El italiano Elio De Angelis ganó el pasado domingo, en el circuito austriaco de Zeltweg, la primera carrera de su vida. A sus veinticuatro años de edad De Angelis es ya un veterano, con cuatro temporadas en la fórmula 1. Para llegar hasta aquí el italiano ha recorrido un largo camino, generalmente plagado de críticas e incomprensiones. Pese a que el automovilismo es un deporte que requiere mucho dinero, y a la tradición del culto a la belleza que existe en Italia, a Elio De Angelis nunca se le ha llegado a perdonar del todo que sea demasiado guapo y demasiado rico. La familia De Angelis es, sin duda, una de las primeras fortunas de Italia. El padre del joven piloto, gran amante de los deportes, se dedica desde hace algún tiempo al campeonato del mundo de off-shore, competición de barcos con motores de enorme potencia que exige presupuestos tanto o más elevados que los de un equipo de fórmula 1.

Ayuda paterna

El dinero de su padre le sirvió al joven Elio De Angelis para iniciarse en la competición en los karts. Sin ese dinero, probablemente Elio De Angelis no se habría podido comprar uno de estos mono plazas. Habría tenido que ponerse a trabajar, porque los estudios no eran su fuerte. Pero, sentado en el pequeño cochecito, el dinero de los De Angelis no servía ya para que Elio tuviese mas valor, apurase la frenada, hasta límites -que otros con menos dinero- no podían o no se atrevían a hacerlo, trazase las curvas por el lugar idóneo y acabase las carreras en primera posición. “Sentado en el coche, me tengo que valer por mí mismo. Nadie puede conducir por mí, ni yo quiero que lo haga, porque me siento capaz de hacer cualquier cosa con un coche. Una vez que un piloto se sienta al volante, el talonario no le sirve de nada. Y hay demasiados ejemplos de ricos que se sintieron atraídos por la velocidad, pero que nunca llegaron a nada”, confesó un día a EL PAÍS, amargado por las críticas que recibía desde la Prensa italiana, cuando pensaba la posibilidad de fijar su residencia en España. Después de los éxitos en los karts, Elio De Angelis se pasó a la fórmula 3, donde siguió su racha para pasar después a la fórmula 2, en la que Ie tocó la ingrata tarea de poner a punto un monoplaza con motor Ferrari. El coche nunca llegó a alcanzar el nivel de competitividad que tenían otros y Elio De Angelis sufrió un retroceso en su carrera ascendente. “La Prensa italiana dijo de mí, entonces, que estaba acabado, que debería retirarme. Pero seguí”.

Fue entonces cuando se decidió a dar el paso definitivo a la fórmula 1. Niki Lauda había fichado por la escudería Brabham y creía en las posibilidades del joven italiano, además de tener un proyecto de crear una empresa de líneas aéreas en sociedad con el padre de De Angelis que, posteriormente, el austriaco hizo en solitario con resultados negativos. Lauda presionó a Bernie Ecclestone, director-propietario de la escudería, para que fichara al joven Elio, pero se cruzó en su camino el brasileño Nelson Piquet. De Angelis hizo valor su dinero y su padre ofreció a Ecclestone una importante cantidad do millones para que fuera su hijo el compañero de Niki Lauda. Pero, después de una larga puja, Nelson Piquet terminó por ofrecer una cantidad inalcanzable para el italiano. El dinero brasileño ganó al dinero italiano, y Nelson Piquet ocupó el puesto. Nadie, nunca, echó en cara a Nelson Piquet su forma de llegar. Con la retirada de Niki Lauda, el brasileño pasó a ser el primer piloto del equipo y, poco después, ganó el campeonato del mundo.

Mientras, Elio De Angelis tuvo que recorrer un camino más difícil y tortuoso hasta llegar a donde está. Había empezado la fórmula 1 con sólo veinte años de edad, demasiado joven para ser tomado en serio. Luchó lo indecible por demostrar que no estaba ahí por capricho, sólo para divertirse, sino que era un auténtico profesional. Pasó a ser el primer piloto de la mítica escudería británica Lotus con sólo veintidós años, pero ni eso fue suficiente para que se le reconocíeran sus méritos. Ya tiene veinticuatro, sigue siendo bello comme il suo nome -como han dicho de él en Italia- y es más rico aún que antes. Porque ahora su padre ya no tiene que pagar para que corra. Ahora, Elio De Angelis gana más de cien millones de pesetas al año. Y es uno de los mejores pilotos del circo.

© 1982 El País • Por Ignacio Lewin • Published for entertainment and educational purposes, no copyright infringement is intended.

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